Revista Familia

jueves, 29 de marzo de 2012


TEMPERAMENTO



Para comprender como manejar el temperamento del niño, primero debemos saber su significado y procedencia. El temperamento es la predisposición que tiene el individuo hacia un cierto tipo de comportamiento, es innato y psicofisiológico. Constituye un factor importante en el incremento de posibilidades de que un niño tendrá problemas psicológicos. El temperamento proviene de la genética y este no se puede moldear, sino más bien influenciar con las interacciones que tenga el niño con su ambiente.
En esta lectura se muestran tres tipos de niños:

 Niño fácil: se adapta fácilmente a las experiencias nuevas y es positivo
 Niño difícil: es lento para aceptar experiencias nuevas, y tiende a reaccionar negativamente e intensamente.
 Niño lento: es inactivo, es de ánimo negativo, y se ajusta lentamente a las experiencias nuevas.

El temperamento se puede medir de diversas formas pero los investigadores se centran más en las reacciones fisiológicas. El temperamento se puede valorar a través de preguntas de tets, y exámenes psicológicos. Pero principalmente debemos centrar nuestra atención a las reacciones que provoca este, ya que puede ser un factor determinante en el buen desarrollo del niño.
Hay que prestar mucha atención en el desenvolvimiento de las actividades que realiza el niño, ya que esta brinda los primeros indicios del temperamento. Se debe trabajar conjuntamente con los padres, maestros y psicólogos, para controlar cualquier anomalía a tiempo.